Contratar un seguro de transporte no garantiza por sí solo que una operación logística esté correctamente protegida. La efectividad de la cobertura depende de que la póliza refleje las características reales de la carga, las rutas utilizadas, los medios de transporte y las responsabilidades asumidas por cada participante de la cadena logística.
1. Valor asegurado inferior a la exposición real
El monto asegurado debería considerar no solo el valor de la factura comercial, sino también el flete, los seguros, los gastos asociados y, cuando corresponda, el margen esperado de la operación. Una valorización incorrecta puede generar diferencias relevantes al momento de indemnizar.
2. Condiciones de cobertura insuficientes
No todas las pólizas protegen frente a los mismos riesgos. Según su redacción, pueden existir exclusiones para mojadura, robo sin violencia, rotura, contaminación, variaciones de temperatura, carga y descarga o permanencias intermedias.
3. Diferencias entre la ruta declarada y la operación
Transbordos, almacenamientos temporales, desvíos, consolidaciones o cambios en el medio de transporte pueden modificar el riesgo y quedar fuera de lo originalmente informado.
4. Medidas de seguridad poco claras
Los requisitos sobre estacionamientos autorizados, GPS, custodias, horarios, embalaje o vehículos habilitados deben ser conocidos y verificables. Su incumplimiento podría afectar la cobertura de un siniestro.
5. Confusión entre seguro de carga y responsabilidad del transportista
Son protecciones diferentes: mientras el primero cubre el interés del propietario sobre la mercancía, el segundo responde según la responsabilidad legal o contractual del operador.
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